Para su información, señora Monasterio.

 


Sra. Monasterio, 

Acabo de saber que recientemente vino a Sant Feliu de Llobregat, capital de la comarca del Baix Llobregat y desde hace décadas conocida como la Ciudad de las Rosas. He visto la reseña que usted misma ha colgado en Instagram sobre su visita, y me he sentido en la obligación de facilitarle alguna información de la que, por lo que he podido deducir, usted no disponía al colgar la imagen que acompaña este escrito. 

Me presento. Me llamo Jordi San José y fui alcalde de la Ciudad de las Rosas entre 2011 y 2019. Soy profesor de instituto, ya jubilado. En mi calidad de docente, colaboro como voluntario en el Centre Mirabolà, el centro de acogida de menores emigrantes no acompañados que tenemos en el mismo centro de Sant Feliu. En este centro doy clases básicamente de matemáticas, ciencias y lenguas (castellano y catalán).

Hoy lunes, he repasado anatomía del sistema respiratorio con un adolescente de 17 años que está estudiando un ciclo formativo, un chico que estuvo a punto de morir ahogado en su travesía en patera entre Libia e Italia. Después he repasado divisiones con decimales y vocabulario de catalán con otro chaval de la misma edad que cruzó el estrecho en patera.  Finalmente, hemos trabajado ecuaciones de primer grado con un adolescente de 15 años que cruzó el estrecho escondido en los bajos de un camión. Trabajo y estudio son, en definitiva, el día a día de los 24 adolescentes que conviven, con 18 educadores repartidos en diversos turnos, en el Centre Mirabolà.

Nueve de ellos, están trabajando en distintos servicios municipales en un programa financiado íntegramente por la Unión Europea para la integración en Europa de esos jóvenes migrantes. El resto, está estudiando diversos cursos de Formación Profesional Inicial o de segundo ciclo de la ESO, según su edad, en centros docentes de nuestra ciudad. Ninguno está mano sobre mano: no se han jugado la vida para eso, no se lo han jugado todo para malvivir sin labrarse un futuro mejor, el que sabían que no tenían en sus países de origen. No han venido aquí, señora Monasterio, a acosar a nadie, ni han venido aquí a disfrutar de ningún privilegio.

Supongo que usted  y su partido deben tener buenos argumentos y buenas propuestas para conseguir votos mientras sigan siendo un partido legal, y por ello le sugiero que use esos buenos argumentos y propuestas con ese fin, sin necesidad de incurrir en falsedades. Si quisiera verificar que los adolescentes de Mirabolà no generan ningún problema en la ciudad, tan sólo haría falta consultar las hojas diarias de novedades de la Policía Local o de los Mossos d'Esquadra. Claro que mi ciudad no es ningún lugar idílico en el mundo: hace un par de veranos tuvimos un episodio preocupante de robos en domicilio, pero se demostró que con ninguna vinculación con los adolescentes que los profesionales de Mirabolà están atendiendo día a día para incorporar a nuestra ciudad, a nuestro país. No se les puede achacar lo que se demostró en su día que nada tenía que ver con ellos: es de mera justicia.

Como le decía, supongo que usted no tenía la información que le expongo, un hecho comprensible por la multitud de temas que tratar y de lugares que visitar en una campaña electoral. Por eso le facilito una información que considero necesaria, y espero que los militantes  de su partido en Sant Feliu, ese equipazo al que usted misma se refiere en su escrito, se la hagan llegar cuanto antes mejor para hablar con más propiedad y veracidad sobre este tema en próximas ocasiones.

Atentamente,

Jordi San José Buenaventura.